▷ 6 Lecciones del libro padre rico, padre pobre – Robert Kiyosaki

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LECCIÓN 1 Los ricos no trabajan por dinero.

LECCIÓN 2 ¿Por qué enseñar especialización financiera?.

LECCIÓN 3 Atienda su propio negocio.

LECCIÓN 4 La historia de los impuestos y el poder de las corporaciones.

LECCIÓN 5 Los ricos inventan el dinero.

LECCIÓN 6 Trabaje para aprender, no para ganar dinero.

LECCIÓN 1

Los ricos no trabajan por dinero -Papá: ¿Puedes decirme cómo volverme rico? Mi padre dejó a un lado el periódico vespertino:

“¿Por qué quieres volverte rico, hijo?” Porque la mamá de Jimmy apareció al volante de su nuevo Cadillac, y ellos se fueron a pasar el fin de semana su casa en la playa. Jimmy invitó a tres de sus amigos, pero Mike y yo no fuimos invitados.

Nos dijeron que no nos invitaban porque éramos “niños pobres”. -¿Ellos dijeron eso? -preguntó mi padre, incrédulo. -Sí, lo dijeron -respondí herido.

Mi padre meneó la cabeza en silencio, empujó sus anteojos sobre su nariz y volvió a leer el periódico. Yo me quedé a la espera de una respuesta. Corría el año 1956. Yo tenía, nueve años de edad. Por un capricho del destino, yo asistía a la misma escuela pública a la que los ricos enviaban a sus hijos. El nuestro era un pueblo en una plantación de azúcar.

Los gerentes de la plantación y otras personas pudientes del pueblo, como los doctores, los dueños de negocios y los banqueros, enviaban a sus hijos a esa escuela, del primero al sexto grado. Luego de pasar el sexto grado, sus hijos generalmente eran enviados a escuelas particulares.

Dado que mi familia vivía a un lado de la calle de esa escuela, yo asistí a ella. Si hubiera vivido en la acera de enfrente hubiera tenido que ir a una escuela diferente, con los hijos de familias como la mía. Luego del sexto grado, esos niños y yo asistiriamos a la secundaria pública y a la preparatoria pública.

No había escuela particular para ellos o para mí.

Mi padre finalmente dejó el periódico. Me di cuenta de que estaba pensando. -Bien, hijo -comenzó lentamente-. Si quieres ser rico, tienes que aprender a hacer dinero. -¿Cómo puedo hacer dinero -pregunté. -Bien, hijo, utiliza tu cabeza -me dijo sonriente.

Lo que quería decir era: “Eso es todo lo que voy a decirte”, o “no sé la respuesta, no me avergüences”.

LECCIÓN 2

¿Por qué enseñar especialización financiera? En 1990, mi mejor amigo, Mike, se hizo cargo del imperio de su padre y está haciendo un mejor trabajo que él. Nos vemos una o dos veces al año para jugar al golf.

Él y su esposa son más ricos de lo que usted pueda imaginarse. El imperio de mi padre rico está en buenas manos y Mike está preparando a su hijo para que tome su lugar, como su padre nos preparó a nosotros.

En 1994 yo me retiré a la edad de 47 años y mi esposa Kim se retiró a los 37. El retiro no significa dejar de trabajar. Para mi esposa y para mí significa que, a no ser por cambios catastróficos imprevistos, podemos trabajar o no trabajar, y nuestra riqueza crece automáticamente, manteniéndose por encima de la inflación.

Creo que significa libertad. Los activos son suficientemente grandes para crecer por sí mismos. Es como plantar un árbol. Lo riega usted durante varios años y un día ya no lo requiere más. Sus raíces han penetrado a una profundidad suficiente.

A partir de entonces el árbol proporciona sombra para su disfrute. Mike escogió dirigir el imperio y yo escogí retirarme. Siempre que hablo con grupos de personas, a menudo me preguntan qué recomiendo o qué pueden hacer.

“¿ Cómo comienzan?” “¿Existe algún buen libro que yo pueda recomendar?” “¿Qué deben hacer para preparar a sus hijos?” “¿Cuál es el secreto del éxito?” “¿Cómo gané mis millones?” Siempre me hacen recordar un artículo que recibí una vez y que sigue a continuación.

LECCIÓN 3:

Atienda su propio negocio En 1974 le pidieron a Ray Kroc, el fundador de McDonald’s, que diera una conferencia a la clase de maestría en administración de empresas de la Universidad de Texas, en Austin.

Un querido amigo mío, Keith Cunningham, era un estudiante de esa clase de maestría. Después de una conferencia inspirada y sólida, la clase terminó y los estudiantes le preguntaron a Ray si los acompañaría a su lugar favorito para tomar unas cervezas. Ray aceptó encantado.

-¿En qué negocio estoy? -preguntó Ray, una vez que el grupo estaba provisto de cerveza.-Todos se rieron -dijo Keith-. La mayoría de los estudiantes de la maestría en administración de empresas pensaron que ” Ray sólo estaba bromeando.

Nadie respondió, por lo que Ray volvió a formular la pregunta: “¿En qué negocio piensan ustedes que estoy?” Los estudiantes volvieron a reír, y finalmente un valiente gritó: “Ray, ¿quién en este mundo no sabe que tú estás en el negocio de las hamburguesas?” Ray soltó una carcajada.

“Eso es lo que pensé que ustedes dirían”, hizo una pausa y agregó inmediatamente: “Damas y caballeros, yo no estoy en el negocio de las hamburguesas. Mi negocio es inmobiliario.”

LECCIÓN 4:

La historia de los impuestos y el poder de las corporaciones Recuerdo que en la escuela me contaron la historia de Robin Hood y sus alegres secuaces. Mi maestra me explicó que se trataba de una maravillosa historia de un héroe romántico, parecido a Kevin Costner, que robaba a los ricos para darle a los pobres.

Mi padre rico no consideraba que Robin Hood fuera un héroe. Él pensaba que Robin Hood era un ladrón. Es posible que Robin Hood haya muerto hace mucho, pero sus seguidores todavía viven. Con frecuencia escucho a la gente decir:

“¿Por qué no pagan los ricos por esto?” ó “los ricos deberían pagar más impuestos y dárselos a los pobres”. Es esta idea de Robin Hood, de quitarle a los ricos para darle a los pobres, lo que ha provocado mayor aflicción en las clases media y pobre.

La razón por la que la clase media paga tantos impuestos es debido al ideal de Robin Hood. La realidad es que los ricos no pagan impuestos. Es la clase media la que paga por los pobres, especialmente la educada clase media de altos ingresos.

LECCIÓN 5:

Los ricos inventan el dinero Anoche tomé un descanso de la escritura de este libro para mirar un programa de televisión sobre la historia de un joven llamado Alexander Graham Bell. Bell había patentado recientemente su teléfono y tenía muchos problemas debido a que la demanda por su nuevo invento era muy grande.

Necesitaba una compañía más grande y acudió al gigante de la época, Gestean Unión; les pidió que compraran su patente y su pequeña compañía. Él quería 100 000 dólares por todo el paquete. El presidente de Western Union se burló de él y lo rechazó, alegando que el precio era ridículo. El resto es historia. Una industria de billones de dólares surgió, y nació la compañía AT&T.

El noticiero nocturno se transmitió justo después de la historia de Alexander Graham Bell. Entre las noticias se contaba la de un nuevo reajuste de operaciones de una compañía local. Los trabajadores estaban enfadados y se quejaban de que los dueños de la compañía estaban siendo injustos.

Un gerente despedido, de cerca de 45 años de edad, tenía a su esposa y a dos niños en la planta y les pedía a los guardias que le permitieran hablar con los dueños para pedirles que reconsideraran su despido. Acababa de comprar una casa y tenía miedo de perderla.

La cámara se enfocó en su alegato, para que todo mundo pudiera verlo. No es necesario decir que llamó mi atención.

LECCIÓN 6:

Trabaje para aprender, no para ganar dinero En 1995 concedí una entrevista para un periódico en Singapur. La joven reportera fue puntual y la entrevista comenzó inmediatamente.

Nos sentamos en el vestíbulo de un hotel de lujo, bebiendo café y conversando sobre el propósito de mi visita a Singapur. Compartiría el estrado con Zig Ziglar. Él hablaría de motivación y yo hablaría sobre “Los secretos de los ricos”. -Algún día seré una autora de libros líderes en ventas, como usted -me dijo.

Yo había visto algunos de los artículos que ella había escrito para el periódico y estaba impresionado. Tenía un estilo duro y claro para escribir. Sus artículos retenían el interés del lector. -Usted tiene un gran estilo -le respondí-. ¿ Que le impide lograr su sueño? -Mi trabajo no parece avanzar hacia ninguna parte -me dijo tranquilamente-.

Todos piensan que mis novelas son excelentes, pero no pasa nada. Por eso conservo mi trabajo con el periódico. Al menos pago mis cuentas. ¿Tiene usted alguna sugerencia? -Sí -le dije vivazmente-. Un amigo mío aquí en Singapur dirige una escuela que enseña a la gente a vender.

Dirige cursos de capacitación para las ventas para muchas de las corporaciones más importantes aquí, en Singapur; creo que si usted asistiera a uno de sus cursos le permitiría mejorar su carrera.

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